11/03/2010 |
Notas Técnicas
Consejos para limpiar tu 4x4

Es cierto que a muchos nos gusta llevar el coche el lunes por la mañana a la oficina hecho unos zorros después del festival de barro del domingo, pero deberíamos reflexionar si es conveniente alardear de “aventureros” o quizás es mejor ser más discretos a la hora de mostrar a los ojos de los demás nuestra estimada pero también castigada y perseguida afición.

En todo caso, la lógica siempre aconseja mantener el coche en perfecto estado de revista y efectuar su limpieza justo al acabar la ruta, especialmente si ésta nos ha dejado como recuerdo un coche lleno de barro. El barro huele mal, acumula humedad en su interior y la mantiene hasta su secado total, por lo que acelera la corrosión de la carrocería. Además, una vez seco cuesta mucho de eliminar. Por ese motivo, conviene echar mano de la manguera cuanto antes.

El proceso más lógico para limpiar tu 4x4

Debemos buscar un espacio abierto para proceder a la limpieza del coche o bien acudir a un lavado a presión, generalmente la solución más empleada en estos casos. El agua a presión permite eliminar la suciedad fácilmente, para después poder efectuar una limpieza más a fondo con una esponja o cepillo de cerdas suaves. La lógica dice que debemos aplicar el agua de arriba abajo, empezando por el techo y acabando por las llantas. De lo contrario, deberemos hacer el trabajo dos veces. Una vez eliminado el grosor principal de suciedad, conviene no frotar en exceso con la esponja y el jabón si todavía la carrocería acumula restos de barro o polvo, ya que rallaríamos el barniz, y matizaríamos el brillo original de la carrocería. También es importante utilizar un jabón neutro, para evitar que éste afecte a la pintura. Una vez limpia la carrocería y eliminados los restos de jabón, nuestra mejor aliada para efectuar el secado es la gamuza de piel. Con ella absorberemos los restos de humedad y daremos el repaso final a toda la superficie.

Limpiar el interior del coche

Para el interior, debemos proceder de la forma más simple: para el salpicadero, un trapo de algodón que no deje restos humedecido con agua ligeramente enjabonada. Conviene evitar en lo posible la utilización de agua en exceso, ya que la humedad se acumula fácilmente en el interior. Para la tapicería, espuma seca. Podemos rematar la faena con un spray de silicona, para los plásticos. En los comercios especializados tenemos a nuestra disposición un completo conjunto de productos de limpieza: jabones con cera incorporada, pulimentos, ceras, abrillantadores (con y sin siliconas) o renovadores de plásticos, entre otros. No tenemos, pues, excusa para no dejar el coche limpio como una patena y sin restos de la actividad realizada el pasado fin de semana.

Puntos que no debemos olvidar

Las llantas son uno de los elementos a tener más en cuenta en la limpieza del coche. Acumulan barro en su interior, y esto provoca vibraciones en la dirección por efecto del desequilibrio. Es importante ser escrupuloso con su limpieza. Antes de pasar agua a las llantas, no olvidemos limpiar los pasos de rueda. No debemos escatimar con la limpieza de los bajos del coche. Es una de las tareas más engorrosas pero también de las más agradecidas. Unos bajos limpios permiten ver a simple vista cualquier desperfecto, además de que contribuyen al buen estado de la mecánica. La limpieza del motor es un aspecto que descuidamos en ocasiones. El radiador acumula polvo y barro, que conviene expulsar aplicando el agua del interior hacia afuera. El filtro de aire también es un elemento que debe ser limpiado después de una intensa excursión, especialmente si ha habido mucho polvo. Es fácil que la carrocería vaya acumulando “marcas de guerra” excursión tras excursión. Siempre que sean superficiales, podemos eliminarlas o disimularlas frotando con un trapo de algodón impregnado en pulimento. El movimiento debe ser circular, y efectuar la operación en dos pasos: una primera pasada de pulimento y una segunda pasada una vez se ha secado, para dar el brillo. Si las ralladas son profundas, en droguerías y comercios especializados tenemos a nuestra disposición unos pequeños botecitos de pintura, con aplicador de pincel, que nos permite disimular en lo posible el desperfecto y lo que es más importante, evitar que el óxido ataque directamente la chapa.

 

Ten en cuenta que

Debemos lavar el coche siempre a la sombra. Los rayos del sol aumentan su intensidad al entrar en contacto con el agua, que hace efecto de lupa, dañando la pintura. Además, al acelerar el secado en contra de nuestra voluntad, la limpieza del coche se hace más difícil. Tras el secado con gamuza de piel, conviene repasar los vidrios para asegurar una buena visibilidad. La solución más sencilla, barata y eficaz es utilizar un periódico a modo de trapo. Aunque si no queremos ser tan rudos, un limpiacristales es la otra alternativa.

Fuente: revista Mundo
 


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