18/05/2015 |
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Wrangler Polar, el Jeep más aventurero venido del frío

La estrategia de lanzar versiones especiales del Wrangler le está dando muy buenos resultados a Jeep, una marca que ha conseguido incrementar de forma significativa sus ventas en los últimos tres años y que, a tenor de la tendencia alcista del mercado, se ha marcado un objetivo muy ambicioso para el 2015: un millón de unidades.

Para seguir en esa línea, el modelo se presenta ahora en una nueva edición especial denominada Polar (limitada a sólo 100 coches) que, como ya sucediera con las atractivas versiones Moab o Artic, viene apoyada en un equipamiento específico y un diseño tanto interior como exterior exclusivo. Según la marca, su cliente demanda una imagen única y diferenciada, y con el Polar lo tiene asegurado.
Decoración exclusiva
De hecho, este Wrangler se asocia a dos colores exclusivos, un blanco con cierto matiz perlado, y un vistoso azul metalizado. La carrocería luce el emblema Polar con las coordenadas 78º S y 106º E, haciendo referencia al lugar en el que se ha registrado la temperatura más baja del planeta, -89,2º, en la Antártida. Como elementos específicos, cuenta con una parrilla y faros delanteros con inserciones en color negro Gloss, un capó más prominente, el techo duro y la funda rígida de la rueda de repuesto en el mismo color de la carrocería, y los cristales traseros tintados. De la misma forma, se añade ese color negro en el logo Jeep del frontal y en las nuevas llantas de aleación de 18 pulgadas.

En el interior contrasta la tapicería en cuero negro de los asientos -que además son calefactables-, con las costuras, bordado de logos, y otros guarnecidos en color blanco. Para enfatizar ese carácter Polar, el cuadro de instrumentos presenta indicadores con fondo azul y el logo de esta versión. El equipamiento se basa en el acabado Sahara, destacando, además de los mencionados asientos calefactados, el sistema multimedia con navegador y pantalla táctil de 6,5 pulgadas, disco duro de 40 GB, y con reproductor de DVD. La única opción fuera de la dotación de serie es el doble techo solar.

Un solo motor
En Wrangler Polar monta, como el resto de la gama, un turbodiésel de 2.8 litros de cilindrada y 200 CV, en variantes con cambio manual de seis marchas o automático de cinco. Su buena entrega de par en la zona media y baja del cuentavueltas se aprovecha, sobre todo, en off-road, un ámbito en el que el Wrangler sigue siendo de los mejores de su clase. Además, la versión Polar incorpora de serie un diferencial trasero Trac-Lock para transmitir más par a la rueda con mejor tracción.
Lo probamos en una pequeña pista de nieve, en la sierra de Béjar, donde el sistema 4x4 de Jeep te permite salir airoso de las situaciones más complicadas. Y es que Wrangler no es un SUV de los que hoy día abundan; su reductora, cada vez menos habitual, es fantástica para atacar los obstáculos más difíciles, incluso en nieve.
En carretera, por su parte, el Wrangler, es lo que es: un todo terreno puro especialmente desarrollado para el campo. Pese a ello, esta última generación se ha civilizado y es más utilizable en el día a día, sobre todo en lo que concierne al habitáculo.
 


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